En un artículo anterior te contaba cómo nació este proyecto: el reto de teñir fibra con plantas, hilarla a mano y convertirla en el jersey Harvest Flower.
Si todavía no lo has leído, puedes empezar por ahí, donde explico con más detalle en qué consiste este experimento y por qué decidí embarcarme en él.
Una vez tomada la decisión, llegó el momento de resolver una de las partes más importantes de todo el proceso: elegir los colores.
Aunque el patrón original del Harvest Flower propone una combinación muy diferente, desde el principio tuve claro cómo quería que fuera el mío. Ya tenía en casa una fibra marrón chocolate, procedente de ovejas negras extremeñas, y sabía que ese sería el color principal del jersey.

A partir de ahí, lo siguiente que tenía que hacer era construir una paleta de colores que funcionara bien alrededor de ese marrón. Para teñir fibra con plantas en este proyecto decidí trabajar únicamente con especies que ya conocía. Empecé a sacar muestras que había ido tiñendo durante los últimos meses, las fui combinando unas con otras y enseguida tuve la selección definitiva.
Con los colores ya decididos, el siguiente paso era volver a teñir suficiente fibra para hilar todas las madejas que necesitará el jersey.
En este artículo quiero enseñarte esas pruebas de tinte y los colores que he conseguido utilizando tres plantas muy diferentes: raíz de rubia, hojas de olivo y flores de hibisco. Cada una aporta un matiz distinto a la paleta y, juntas, forman la base sobre la que se construirá todo el proyecto.
El color caldera: teñir fibra con raíz de rubia
El primer color que decidí trabajar es el color caldera, para usarlo en los pétalos de las flores. Y para conseguirlo, el elemento perfecto para teñir es la raíz de rubia (Rubia tinctorum), una de las plantas tintóreas más conocidas y utilizadas a lo largo de la historia.
Su raíz contiene pigmentos capaces de producir una amplia gama de colores, desde tonos anaranjados y caldera hasta rojos intensos, dependiendo de factores como la temperatura, el tiempo de extracción o el mordiente utilizado. Precisamente esa variedad es una de las cosas que más me gusta de los tintes naturales: una misma planta puede ofrecer resultados muy diferentes.

En mi caso buscaba ese tono naranja rojizo profundo y cálido. Preparé un baño de tinte y teñí aproximadamente 100 gramos de fibra, obteniendo un color rico y terroso que era justo lo que tenía en mente para este proyecto.
El amarillo: teñir fibra con hojas de olivo
El siguiente color de la paleta era un amarillo cálido que utilizaré para el centro de las flores. Y la planta perfecta para conseguir ese color es el olivo. El olivo es un árbol muy abundante en mi entorno y con el que había hecho pruebas de tinte el verano pasado. Y que me había dado unos resultados realmente sorprendentes.
Puedes echar un vistazo al artículo que escribí sobre cómo teñir lana con hojas de olivo, donde explico el proceso completo y comparto algunas de las pruebas que he realizado.
En esta ocasión aproveché el baño para seguir experimentando. Además del amarillo que buscaba para el jersey, hice varias modificaciones del pH y el efecto del hierro sobre esos cambios. En la siguiente fotografía puede apreciarse cómo la fibra va adquiriendo tonalidades muy diferentes simplemente modificando el pH del agua y añadiendo hierro al proceso.

Finalmente, para este proyecto me quedé con el amarillo. Aporta un punto de luz a la paleta y crea un contraste muy bonito con el fondo marrón y con el resto de colores elegidos.

El verde: teñir fibra con flores de hibisco
El último color que necesitaba para completar la paleta era un verde intenso que contrastara con el fondo marrón.
Para conseguirlo utilicé flores de hibisco, una planta que abunda por la zona donde vivo y que fui recogiendo durante varios días de paseos hasta conseguir la cantidad suficiente para teñir la lana.
Lo curioso del hibisco es que, aunque de forma natural produce tonos rosados y violáceos, basta con modificar el pH del baño para que esos colores se transformen por completo. Es una de las cosas que más me gusta de teñir fibra con plantas, y que nunca deja de sorprenderme.
Al aumentar el pH, el baño cambió de color y la fibra adquirió un precioso tono verde limón. En un principio no era exactamente el que tenía en mente para este jersey, pero eso es precisamente lo que pasa cuando tiñes con plantas. Son tantos los factores que influyen en resultado final que es muy difícil repetir un mismo color dos veces.

En esta ocasión preparé bastante más fibra de la que necesitaba para el Harvest Flower. La idea es aprovechar este mismo color para otro proyecto de tejido que tengo en mente y del que hablaré más adelante.
¿Y ahora qué?
Con estos tres colores y la fibra marrón de oveja negra extremeña ya tengo definida la paleta base del jersey.
Sin embargo, hay una cosa que tengo muy clara: no quiero hilar madejas de un solo color. La gran ventaja que veo de teñir la fibra antes de hilar es que puedo mezclar distintas tonalidades para crear un hilo mucho más rico, con profundidad y matices que sería muy difícil conseguir tiñendo la madeja una vez terminada.
Por ejemplo, para la madeja verde aprovecharé no solo el hibisco, sino también algunos de los verdes y amarillos que obtuve al modificar el pH del baño de olivo. La madeja amarilla incorporará pequeñas cantidades de otras pruebas de tinte, como romero o perifollo. Y para el color caldera incorporaré algunas fibras teñidas con níspero o incluso con aguacate, que, aunque pueda sorprender, produce unos preciosos tonos rosados.
Al final, cada madeja será una pequeña mezcla de fibras teñidas en distintos momentos y con diferentes plantas, pero todas compartirán la misma armonía de color.

Ese será el siguiente paso de este proyecto: diseñar cómo combinar todas esas fibras antes de empezar a hilar. Porque, en realidad, el color definitivo del jersey no se construye solo al teñir, sino también durante el proceso de hilado.
Este artículo forma parte del Proyecto Harvest Flower, una serie en la que documento todo el proceso de crear un jersey desde la fibra: teñido con plantas, hilado a mano y tejido de la prenda.